Parte 6: El final del viaje:

La ruta continuó. En otro vivaqueo Almudena dormía cuando un contacto la despertó.

-Soy yo, Almu- le susurró Isidro tranquilizándola, tras echarse a su lado con su saco de dormir.

Adormilada Almudena le sonrió. Se miraron, besaron y acariciaron lo que buenamente permitían sus sacos de dormir, hasta que Isidro le propuso con una sonrisa dar un paseo. Se alejaron de los durmientes con extremo sigilo y encontraron un lugar tranquilo donde echarse y hacerse arrumacos con feliz dedicación. Hicieron el amor más relajados que la otra vez, Isidro dedicó más tiempo a los preliminares y ambos tuvieron potentes orgasmos. Quedaron juntos, boca arriba, respirando profundamente y cadenciosamente el aire de la sabana. Almudena estaba impresionada por la intensa explosión de placer que había experimentado en amoroso abrazo con Isidro. Abrió los ojos y encontró los de él, se miraron con amoroso asombro.

Tras acabar su expedición fluvial en Asunción, conocer otros interesantes lugares y realizar muchas interesantes actividades, la Ruta Viracocha terminó en Buenos Aires. Al día siguiente todos los expedicionarios cogerían aviones a sus respectivos lugares de origen y celebraron una fiesta de despedida en el albergue de juventud donde se hospedaban, a la que se unió todo el equipo tñecnico de la expedición e incluso algún antiguo expedicionario argentino, uruguayo e incluso chileno y argentino.

Todos tenían emociones encontradas, alegres por haber culminado la expedición y tristes por separarse de los amigos que habían hecho, especialmente los que habían tenido romances. En los últimos días Almudena e Isidro se habían tratado con cautela, era evidente que se gustaban y atraían pero, dado que sabían que no podrian permanecer juntos, evitaron dar rienda suelta a sus sentimientos. Pero en la fiesta no fueron capaces de separarse, en ocasiones tomados de la mano y con el corazón encogido.

-Mira a Efron- dijo Magda.

Almudena miró hacia donde indicaba Magda y vió a Efron fumando un cigarrillo y ofreciendo a una chica, que aceptó la invitación. Almudena se rio del desparpajo del compañero. Se acercaron Milca y Kemuel comentando divertidos la travesura de su amigo.

-El viaje ya se ha acabado así que ya no se puede castigar a nadie con trabajos adicionales o enviándolo a casa- comentó Kemuel- mira, los monitores se hacen los locos.

A la vista de aquello, Milca sacó de su bolsito un paquete de Virginia Slim One y ofreció. Kemuel se cortó de fumar un cigarrillo tan femenino, “mariconadas las justas” argumentó. Almudena dudó, porque los cigarrillos no eran lo suyo, pero a la vista de la situación le apeteció fumar y era más fácil fumar uno de esos que ir a su habitación a por un puro, además le apetecía probar uno de esos pitillos largos y finos bajísimos en nicotina, así que aceptó la invitación, extrajo el largo cigarrillo y dejó que Milca le diera fuego.

Las dos chicas atrajeron un montón de miradas al fumar aquellos cigarrillos tan teatrales, transfiguradas a los ojos de buena parte de sus compañeros, por arte de magia tabaquera, en unas atrevidas #fumadoras felinas y frívolas, aunque a Almudena el sabor del cigarrillo le pareció algo ruin, conociendo el sabor de los puros. Más tarde Almudena se escapó de la fiesta a su cuarto y volvió con puros. Invitó a Lala a Kemuel y a Efrón. Al verlos fumar otros compañeros (e incluso un monitor) se animaron, de manera que Almudena pronto se quedó sin puros, pero no le importó. Incluso Isidro y Magda se animaron a dar alguna calada.

Al final de la fiesta la música se fue suavizando. Almudena e Isidro bailaron juntos y apretados, besándose y saboreando sus lágrimas saladas.

En el aeropuerto de Ezeiza los expedicionarios se separaron tomando aviones a sus respectivos destinos. Unos pocos compraron cartones de tabaco en las tiendas libres de impuestos del aeropuerto como souvenir para algún allegado. Hubo lagrimillas y promesas de mantenerse en contacto.

Fiesta con VSlim

CW: smoking fetish, capnolagnia.

Este relato no pretende ser una apología del tabaquismo ni una negación de sus indudables efectos tóxicos y adictivos, ni del lógico derecho a disfrutar de ambientes libres de humo. La única intención de este cuento es lúdica, es un relato que juega con la #capnolagnia, el fetichismo del tabaco (#smokingfetish) o fetichismo de #fumadoras, y sus descripciones de la experiencia tabaquista y sus consecuencias no son necesariamente realistas.

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